Recuerdo esto porque alguna vez he pasado frente a una librería con el anhelo de volver a sentir en mis manos la fiel textura de las hojas de un buen libro mientras me invadía el pensamiento "alguna vez voy a escribir", con la promesa sin cumplir de estudiar Letras.
Una tarde, de esas en las que uno se ve envuelto en la situación de no tener nada que hacer (cosa que no sucede a menudo, pero eso es otra historia), pensé en que quizá era tiempo de comenzar a hacerlo. Pero surgió el inconveniente de no tener grandes historias por contar... en el fondo todas se parecen, y en algún punto nuestras historias siempre son un poco de uno y otro bastante de los demás, y si lo piensan se que a ustedes también les pasa lo mismo.
Estamos tan sinceramente convencidos de que siempre "nos pasa a nosotros", de que "estas cosas sólo me pasan a mi" que a veces olvidamos que nuestras historias son también las crónicas de alguien más, y que a veces es muy bueno saberlo. Por eso solamente me propongo a contarte algunas historias que quizá tienen que ver conmigo, pero tal vez puede que tengan que ver con vos.
miércoles, 9 de junio de 2010
>> Quizá tengan que ver conmigo, o con vos...
Hacía mucho tiempo que había dejado de pensar en ciertas cosas. Yo soy una de esas personas a las que les fascinan los libros, pero que no lee ninguno desde hace muchos años. Podría decirse que he comenzado unas veinte veces a leer el mismo, pero al regresar tiempo después uno recuerda que "ya no recuerda"... vuelve a cerrar el libro para empezar otra vez. Y de ese modo empieza de a poco a olvidar aquellas cosas que en alguna época solían ocupar espacio y tiempo en su vida...
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2 comentarios:
Si bien las historias se repiten, no son iguales, sencillamente porque tiene un adn distinto... Gracias por pasar por mi blog...
Saludos!
Es cierto Manu, pero está muy bueno sentir que nuestras historias, a pesar de ser únicas siempre encuentran un pedacito de otros para sentirse más fuertes...
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